La cooperación internacional bajo amenaza: bulos, recortes y consecuencias

La cooperación internacional afronta tres grandes amenazas: desinformación, recortes de financiación y aumento de las necesidades humanitarias.

La cooperación internacional atraviesa uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas. Mientras aumentan las guerras, las crisis humanitarias, el hambre y las desigualdades, la ayuda internacional pierde recursos y también legitimidad ante una parte de la sociedad.

No son problemas aislados. Desinformación, recortes y consecuencias sobre la vida de millones de personas forman parte de una misma tendencia: cuestionar el valor de la cooperación precisamente cuando más necesaria resulta.

Estos son tres de los principales desafíos que hoy enfrenta la cooperación internacional y que con la ayuda de tres reportajes realizados por VerificaRTVE con el apoyo de La Coordinadora, podremos conocer y calibrar sus consecuencias.

Cuando la desinformación pone en duda la solidaridad

Las ONG´s  y la ayuda humanitaria (AH) se han convertido en un objetivo recurrente de bulos y discursos que buscan generar desconfianza. Se cuestiona el destino de los fondos, la utilidad de las organizaciones o el impacto real de su trabajo.

El problema no es solo que circulen informaciones falsas. Cuando la desinformación consigue instalar la idea de que la cooperación es innecesaria o poco eficaz, termina debilitando el apoyo social a las políticas de solidaridad.

Y eso tiene consecuencias. Menos confianza significa menos respaldo ciudadano, menos participación y más dificultades para que las organizaciones puedan desarrollar su trabajo.

Para conocer algunos de los bulos y ataques que afectan a las organizaciones humanitarias, recomendamos consultar el reportaje de VerificaRTVE: «Los ataques a las ONG: la desinformación que promueve recortes y pone vidas en peligro».

Recortar la cooperación también es una decisión política

A esta pérdida de confianza se suma una realidad difícil de ignorar: la ayuda oficial al desarrollo está sufriendo un retroceso histórico.

En 2025, la AOD de los países donantes del CAD cayó un 23,1 % en términos reales respecto al año anterior, el mayor descenso registrado hasta ahora y el nivel más bajo de la última década. Las previsiones para 2026 apuntan, además, a una nueva reducción.

Estos datos no son solo cifras presupuestarias. Detrás de cada recorte hay programas que dejan de financiarse, sistemas públicos que pierden capacidades y comunidades que encuentran más dificultades para acceder a servicios esenciales.

En un contexto de necesidades crecientes, reducir la cooperación significa decidir qué problemas dejamos de atender. Detrás de cada porcentaje hay decisiones concretas: programas que se reducen, proyectos que no pueden continuar, servicios que pierden recursos y organizaciones que deben cerrar o disminuir su capacidad de respuesta.

El reportaje «Radiografía del recorte histórico de la cooperación a nivel mundial: de EE.UU. a Europa». de la serie «Cooperación, bajo amenaza» (VerificaRTVE) ofrece una interesante radiografía de los recortes internacionales, desde Estados Unidos hasta Europa y España.

Los recortes terminan afectando a personas concretas

La consecuencia más preocupante es que los recortes no se quedan en los presupuestos. Llegan a los centros de salud, a los programas de nutrición, a la protección frente a las violencias y a las comunidades que dependen de estos servicios.

Cuando falta financiación, lo que desaparece no es una partida presupuestaria: desaparecen oportunidades, atención y derechos; menos financiación significa, en determinados contextos, menos capacidad para atender una emergencia, menos medicamentos disponibles, menos programas de nutrición o menos protección para mujeres y niñas.

La reducción de la financiación está afectando ya a la respuesta frente al hambre, la desnutrición, las enfermedades y las crisis humanitarias. También se han reducido programas de protección para mujeres y niñas y numerosas organizaciones han tenido que cerrar o limitar sus actuaciones.

El tercer reportaje , «Muertes, desnutrición y falta de medicamentos: consecuencias del mayor recorte en cooperación en una década»,  que te invitamos a ver , permite poner rostro y contexto a las consecuencias de esta reducción de la ayuda.

Frente a la desinformación, más información. Frente a los recortes, más compromiso

Ante esta realidad, defender la cooperación internacional no significa defender únicamente a las ONG. Significa defender la solidaridad, los derechos humanos y la responsabilidad compartida ante problemas que ningún país puede resolver por sí solo.

En Medicus Mundi Sur lo vemos cada día: fortalecer los sistemas públicos de salud, acompañar a las comunidades, trabajar junto a organizaciones locales y defender los derechos sexuales y reproductivos es invertir en sociedades más justas y con mayor capacidad para afrontar sus propias crisis.

Por eso, hoy más que nunca, las organizaciones de cooperación necesitamos una cooperación sostenida, transparente y comprometida con las personas: explicar qué hacemos, rendir cuentas, combatir la desinformación y demostrar que la solidaridad internacional tiene resultados concretos.

Pero también necesitamos una ciudadanía capaz de distinguir entre información y desinformación, exigir políticas públicas responsables y reconocer el valor de quienes trabajan, muchas veces lejos de los focos, para que el derecho a la salud y a una vida digna no dependa del lugar donde una persona haya nacido.

Defender la cooperación es defender la dignidad y el futuro de todas y todos

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