Bandiagara: atender la desnutrición en una situación de crisis prolongada

Medicus Mundi Sur concluye una intervención de ayuda humanitaria (AH)  que ha combinado atención nutricional, fortalecimiento de los servicios sanitarios, apoyo alimentario, acceso al agua y participación comunitaria en Bandiagara (Mali).

 

La crisis humanitaria de Malí se prolonga desde hace años. Los enfrentamientos armados, los desplazamientos forzados, la inseguridad alimentaria y los efectos de las sequías y las inundaciones han deteriorado las condiciones de vida de numerosas familias.

Unas 414.000 personas han tenido que dejar su hogar, y Bandiagara (antigua región de Mopti) es una de las más afectadas al ser una de las zonas de todo el país que recibe más población desplazada.

Desde 2019, el agravamiento del conflicto ha multiplicado las dificultades.

Cuando la inseguridad impide cultivar los campos, acceder a los mercados o acudir a un centro de salud, la falta de alimentos se suma a otros factores que amenazan la salud. La escasez de agua segura y las enfermedades asociadas a unas condiciones deficientes de higiene pueden agravar la malnutrición, especialmente entre los niños y niñas menores de cinco años y las mujeres embarazadas o lactantes. A esto se suma la subida de los precios de los alimentos, del combustible y las consecuencias del cambio climático que agrava esta situación, con lluvias irregulares, sequías prolongadas, inundaciones y suelos cada vez menos productivos.

El resultado es un círculo difícil de romper: menos cosechas, menos agua limpia, más enfermedades  y para las familias desplazadas, que han perdido sus hogares o sus medios de subsistencia, las posibilidades de afrontar estas necesidades son aún más limitadas; siendo especialmente los niños y niñas menores de cinco años y las mujeres embarazadas o lactantes los más afectados por estas condiciones.

Medicus Mundi Sur desarrolla intervenciones humanitarias en Bandiagara desde 2018 para responder a las necesidades de la población. El proyecto que ahora concluye, «Protección del derecho a la salud y a la seguridad alimentaria de menores, mujeres y PDI afectados por la crisis humanitaria en el Distrito Sanitario de Bandiagara, con énfasis en la prevención y atención a la malnutrición aguda severa (MAS)», se ha llevado a cabo durante 21 meses, con la cofinanciación de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID) y la colaboración de socios locales.

La intervención ha tenido como objetivo proteger el derecho a la salud de niñas, niños, mujeres y personas desplazadas internas (PDI), especialmente vulnerables ante la malnutrición y la inseguridad alimentaria agravadas por la prolongada crisis humanitaria.

Gracias a esta labor se ha logrado la mejora las capacidades de los servicios sanitarios para la prevención, detección y tratamiento de la desnutrición, se refuerza la seguridad alimentaria, el acceso a agua, saneamiento e higiene (WASH) y los medios de vida, además de  impulsar la gobernanza comunitaria y la rendición de cuentas con liderazgo de las mujeres, favoreciendo un sistema de salud más resiliente, equitativo y centrado en las personas.

Alimentación, agua e higiene: una respuesta conectada

El proyecto ha abordado las dificultades que afrontan las familias para conseguir alimentos suficientes y mantener unas condiciones adecuadas de higiene.

Se han distribuido alimentos no perecederos entre familias desplazadas y otros hogares en situación de especial vulnerabilidad, con prioridad para aquellos encabezados por mujeres. Junto a esta asistencia, los grupos de mujeres agricultoras han recibido formación en técnicas de cultivo de hortalizas y compostaje, además de semillas y otros insumos para la producción agrícola con la idea de reforzar la disponibilidad de alimentos en los hogares y apoyar las capacidades productivas locales.

El acceso al agua ha sido otra línea de trabajo muy importante. La intervención ha rehabilitado un pozo en una zona de difícil acceso y ha distribuido materiales para el almacenamiento de agua entre familias desplazadas. Las acciones se han acompañado de sesiones de sensibilización sobre higiene y saneamiento para prevenir enfermedades que pueden agravar el estado nutricional.

En contextos de desplazamiento, la disponibilidad de agua segura y de medios para mantener la higiene resulta especialmente importante. La llegada de nuevas familias puede aumentar la presión sobre las fuentes existentes, mientras que la inseguridad y el deterioro de las infraestructuras dificultan su mantenimiento. Por ello, la respuesta nutricional necesita contemplar también las condiciones de acceso al agua y la prevención de enfermedades.

Atención nutricional y fortalecimiento de los servicios sanitarios

También se ha reforzado la capacidad técnica de los centros de atención primaria y de dos hospitales de las zonas con mayor concentración de población desplazada para detectar, derivar y tratar casos de MAS en menores de cinco años y mujeres embarazadas o lactantes.

Se ha combinado la capacitación de personas de las comunidades en prevención, diagnóstico y seguimiento con campañas de detección y apoyo al tratamiento médico-nutricional y  promovido buenas prácticas de alimentación infantil y materna, con el objetivo de mejorar la identificación temprana de los casos y facilitar el acceso a la atención.

De este modo se han incorporado progresivamente otras necesidades vinculadas a la crisis, como la atención materno-infantil, el apoyo a las personas desplazadas, el acceso al agua y la higiene y la seguridad alimentaria.

Esta evolución responde a una realidad: la recuperación nutricional no depende únicamente del tratamiento médico, sino también de las condiciones en las que viven las personas y de su posibilidad de mantener los cuidados.

Las comunidades, parte activa de la respuesta

La participación comunitaria y el refuerzo de las comunidades para para identificar necesidades, participar en las decisiones y mantener las medidas de prevención ha sido otra de las líneas de trabajo en el proyecto que finaliza.

Así, se han creado comités de seguimiento del proyecto y un grupo encargado del cuidado del pozo rehabilitado, con participación de asociaciones comunitarias de salud, comités de mujeres, representantes del distrito sanitario y ayuntamientos. Las mujeres y las personas desplazadas han contado con una presencia destacada.

También se han reactivado comités de mujeres en distintas zonas de salud y se ha formado a lideresas comunitarias para compartir información sobre derechos, convivencia pacífica, alimentación e higiene.

A través de charlas y encuentros, estas mujeres han trasladado los mensajes a sus comunidades y han promovido el diálogo sobre formas pacíficas de abordar los conflictos. Su participación contribuye a acercar la información a la población y a reconocer el papel de las propias comunidades en la identificación de necesidades y el seguimiento de las actuaciones.

La implicación local es especialmente relevante en una crisis prolongada, en la que las dificultades de acceso pueden limitar la presencia continuada de los equipos humanitarios. Sin sustituir las responsabilidades de las instituciones públicas, las estructuras comunitarias pueden favorecer la prevención, la detección de problemas y el cuidado de recursos esenciales.

De la atención nutricional a una respuesta humanitaria integral

Medicus Mundi Sur tiene una extensa trayectoria en ayuda humanitaria no solo en Mali sino en otros países del Sahel  .

Esta trayectoria muestra una ampliación progresiva de la respuesta. La atención especializada sigue siendo indispensable, pero necesita articularse con medidas de prevención, apoyo alimentario, acceso al agua, promoción de la higiene y fortalecimiento de las capacidades sanitarias y comunitarias.

Desde 2012, Medicus Mundi Sur ha convertido su experiencia en emergencias en una especialización estructural en acción humanitaria, impulsada por el deterioro de la seguridad alimentaria en el Sahel y la intensificación del conflicto armado desde el año 2019. En Mauritania, Burkina Faso y Malí llevamos más de 15 años trabajando en nutrición frente a crisis emergentes, pero sobre todo frente a crisis crónicas y olvidadas como las de Malí y Burkina Faso.

En el caso de Mali se trabaja en la lucha contra la desnutrición infantil desde 2013, inicialmente en la región de Kayes a través de varias financiaciones de Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas (ECHO).  Una de las primeras prioridades fue mejorar la capacidad del sistema público para detectar y tratar la malnutrición aguda severa, especialmente en la infancia.

En febrero de 2019 se inauguró una Unidad de Recuperación y Educación Nutricional Intensiva (URENI) en el centro de salud comunitario de Sangha, destinada a atender a menores que requieren hospitalización por malnutrición aguda severa (MAS). Esta actuación contribuyó a ampliar la capacidad de atención especializada en el territorio.

Entre 2022 y 2024 se puso en marcha de la unidad nutricional de Sangha, el apoyo alimentario y de higiene a personas desplazadas, las intervenciones relacionadas con el acceso a la salud y al agua y el fortalecimiento de los servicios públicos de salud materna e infantil

En Bandiagara, la continuidad de las intervenciones desde 2018 ha permitido adaptar las actuaciones a unas necesidades humanitarias cambiantes, en colaboración con actores locales y las estructuras públicas de salud.

La prolongación de la crisis sigue planteando nuevos e importantes desafíos y se han ido incorporando de forma progresiva en los proyectos de ayuda humanitaria: la protección de personas desplazadas, la salud obstétrica y la atención a las violencias sexuales en contextos humanitarios, junto a la lucha contra la desnutrición aguda severa.

La experiencia de Medicus Mundi Sur pone de manifiesto la necesidad de abordar la malnutrición desde una perspectiva integral.  Además de garantizar el diagnóstico y el tratamiento, es fundamental mejorar el acceso a los servicios sanitarios, los alimentos y el agua segura, promover la higiene y favorecer la participación de las comunidades. Actuar sobre estos factores de forma coordinada es esencial para proteger el derecho a la salud en un contexto de crisis humanitaria prolongada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Por favor, rellena los campos obligatorios (*)


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.