Salud y derechos: una respuesta feminista e intercultural a la violencia de género en Marruecos

Las violencias de género no son solo una vulneración de derechos humanos fundamentales, sino un grave problema de salud pública con consecuencias devastadoras. Medicus Mundi Sur,  ha desarrollado a lo largo de 2024 un ambicioso proyecto en las regiones de Rabat-Salé-Kenitra y Casablanca-Settat para combatir las violencias de género (VBG).

 

Las violencias de género no solo vulneran los derechos humanos fundamentales, sino que son  grave problema de salud pública con consecuencias devastadoras: lesiones físicas, trastornos psicológicos, riesgo de muerte, pobreza estructural, exclusión y transmisión generacional de la desigualdad. Combatirlas implica transformar profundamente el sistema de atención sanitaria, la conciencia comunitaria y las estructuras sociales que las perpetúan.

Un problema de salud pública que exige respuestas integrales

Medicus Mundi Sur, en colaboración con el Ministerio de Salud de Marruecos y organizaciones locales como OPALS, ha desarrollado a lo largo de 2024 un ambicioso proyecto en las regiones de Rabat-Salé-Kenitra y Casablanca-Settat para combatir las violencias de género (VBG), especialmente la violencia sexual, desde un enfoque de derechos, feminista e intercultural.

En estas regiones de Marruecos, la situación es especialmente alarmante: en 2024 se registraron 15125 casos (6838 mujeres y 1989 niñas víctimas de violencia en Casablanca-Settat, y 3826 mujeres y 2472 niñas en Rabat-Salé-Kenitra).

Además, el sistema público de salud presenta serias carencias: no hay psicólogos en toda la región de Rabat-Salé-Kenitra y solo uno en Casablanca-Settat, lo que impide ofrecer atención psicosocial adecuada a las víctimas.

Objetivo del proyecto: salud, derechos y justicia para las mujeres

El proyecto tiene como objetivo específico fortalecer tanto el sistema público de salud como las organizaciones de la sociedad civil para que puedan dar una respuesta eficaz, feminista e intercultural a las violencias de género (VBG), especialmente la violencia sexual, en estas dos regiones clave de Marruecos.

Financiado principalmente por la Junta de Extremadura, se trata de una iniciativa que parte de la experiencia piloto desarrollada entre 2020 y 2022 en la región Tánger-Tetuán-Alhucemas, con el propósito de escalar buenas prácticas y construir una base sólida para una futura estrategia nacional.

Resultados: construyendo capacidades y redes de atención

A lo largo de su implementación, el proyecto ha beneficiado directamente a 18433 personas de las cuales el 97% son mujeres. Se han logrado avances significativos en tres líneas de acción principales:

  1. Reforzamiento las capacidades del sistema sanitario:
  • Dotación de equipamiento sanitario, técnico e informático a unidades especializadas (USPEC) de centros de salud.
  • Formación en atención psicosocial, con enfoque de género e intercultural, a 78 profesionales sanitarios de 27 unidades.
  • Capacitación y formación a 49 profesionales de 20 centros de salud primaria para mejorar la detección, atención y derivación de casos de VBG.
  1. Fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil:
  • Formación de 32 integrantes de  21 asociaciones locales en derechos de las mujeres, marco legal y circuitos de atención a víctimas.
  • Creación de 2 unidades de escucha y atención psicosocial en la sede nacional de OPALS en Rabat, con énfasis en mujeres migrantes y trabajadoras del sexo.
  • Formación de 21 educadores pares sobre derechos, violencia sexual, interculturalidad y masculinidades positivas para tareas de sensibilización.
  1. Sensibilización y movilización comunitaria:
  • Elaboración y distribución de materiales interculturales sobre violencia de género con enfoque intercultural en centros de salud y organizaciones comunitarias.
  • Realización de campañas de sensibilización de 2602 personas (2133 mujeres y 469 hombres) en 12 centros de salud y 21 asociaciones, con temas como circuito de atención a víctimas, violencia sexual, masculinidades positivas y derechos de las mujeres, dinamizada por educadores pares en asociaciones locales.

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Valoración e impacto: un paso firme hacia la erradicación de la VBG

La valoración del proyecto es altamente positiva, tanto por su impacto directo en mujeres y niñas como por su contribución estructural a un sistema de atención más justo y sensible a las desigualdades.

Gracias a este proyecto se ha producido un avance significativo en la capacidad del sistema de salud para atender a víctimas de violencia desde una perspectiva integral, y se ha tejido una red más sólida entre organizaciones de la sociedad civil, actores públicos y líderes comunitarios.

Así, se ha trabajado la implicación comunitaria que es clave para romper silencios, fomentar la denuncia de casos y abrir espacios seguros de información y escucha para mujeres migrantes, jóvenes y trabajadoras sexuales, colectivos especialmente vulnerables.

 Un modelo alineado con los valores de Medicus Mundi Sur

Este proyecto representa una clara continuidad con el compromiso que Medicus Mundi Sur mantiene desde hace décadas en la defensa de los derechos sexuales y reproductivos y en la lucha contra las violencias de género como determinantes sociales de la salud.

El enfoque basado en derechos, feminista e intercultural —que la organización impulsa activamente en el país marroquí desde 2006— no solo fortalece la respuesta institucional a las víctimas, sino que actúa sobre las raíces estructurales que perpetúan la violencia. Lejos de limitarse a la atención de emergencias, esta intervención busca generar cambios profundos y sostenibles.

Una de las claves de este enfoque es la creación de alianzas sólidas entre el sistema público de salud, organizaciones sociales y comunidades, para garantizar una atención integral y duradera a las mujeres y niñas afectadas por la violencia. La colaboración con el Ministerio de Salud de Marruecos y con organizaciones como OPALS es un reflejo del compromiso con un modelo de cooperación que respeta, refuerza y legitima las capacidades locales.

Más allá de abordar únicamente las consecuencias, la estrategia del proyecto se centra en transformar las causas estructurales de la violencia apostando por un cambio en los servicios de salud, el tejido social y las mentalidades. Para ello, trabaja tanto con profesionales sanitarios como con actores comunitarios, promoviendo nuevas formas de relacionarse basadas en la igualdad y la justicia social.

En definitiva, una intervención sólida y sostenible que no solo mejora la respuesta a las víctimas, sino que lucha para transformar las condiciones que permiten que la violencia persista y así poder avanzar hacia una sociedad libre de violencias machistas.

 

 

 

 

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