Salud adolescente con enfoque de derechos: un modelo de atención integral de salud en El Salvador

Medicus Mundi Sur, junto a socios locales y con el apoyo financiero de la Diputación de Granada, ha impulsado en El Salvador el proyecto “Promoción del derecho a la atención integral en salud de la adolescencia mediante la mejora de capacidades para el abordaje intersectorial de la población adolescente de la microrred de salud de Atiquizaya”.

 

La adolescencia es una etapa clave para sembrar las bases de un desarrollo pleno, saludable y consciente. Con esta premisa , se ha ejecutado este proyecto durante  2024 en el departamento de Ahuachapán, con la financiación de la Diputación de Granada y ejecutado con el apoyo del Ministerio de Salud (MINSAL), la Universidad de El Salvador (UES) y organizaciones que conforman la Mesa Intersectorial de El Refugio.

El objetivo fue claro: garantizar el derecho a una atención integral y digna para las y los adolescentes de entre 10 y 19 años. En un contexto marcado por retos estructurales, cambios normativos y emergencias sanitarias, el proyecto se adaptó a nuevos escenarios sin perder de vista su misión: fortalecer la red de salud pública y empoderar a adolescentes como agentes de cambio.

Una intervención intersectorial con enfoque de derechos

En un contexto político y social cambiante —marcado por el reordenamiento territorial, emergencias sanitarias y limitaciones ideológicas en temas de salud sexual y reproductiva—, el proyecto logró adaptarse y avanzar con éxito en su objetivo: mejorar la atención integral en salud para adolescentes a través del fortalecimiento de redes profesionales, acciones educativas con promotores juveniles, y el trabajo articulado con instituciones públicas y espacios intersectoriales como la Mesa por la Niñez y Adolescencia de El Refugio.

Gracias a este enfoque integral, la atención a la adolescencia dejó de verse solo como una tarea sanitaria y se convirtió en un esfuerzo colectivo y articulado, con enfoque en derechos, género y prevención de la violencia.

Acciones realizadas y resultados obtenidos

  • Mejora de las competencias del personal sanitario: Se fortalecieron las competencias de 13 promotores de salud comunitarios  y se  elaboró e implementó planes de atención específicos por unidad de salud, con temáticas como salud mental, autoestima, proyecto de vida, prevención del acoso escolar y suicidio en adolescentes. Además, se dotó a las unidades de salud de tabletas, materiales educativos y suministros para facilitar la atención diferenciada.
  • Formación de promotores juveniles universitarios: En alianza con la UES se formó a 14 estudiantes de Psicología como promotores de salud sexual y reproductiva. Estos jóvenes realizaron réplicas en escuelas y centros comunitarios.
  • Educación en salud sexual y reproductiva: Se ejecutaron procesos formativos con un enfoque de derechos y género, adaptados a la normativa vigente, que abordaron temas sensibles de forma segura y respetuosa. En total, se llegó a 562 adolescentes (342 mujeres y 220 hombres) con formación integral tanto en escuelas como en espacios comunitarios, fortaleciendo sus conocimientos y herramientas para el autocuidado y la toma de decisiones.
  • Ferias de salud intersectoriales: Se realizaron 4 ferias en coordinación con diversas instituciones del Estado y actores sociales. En estos espacios se brindó información, orientación y realizaron talleres lúdicos acercando servicios públicos a adolescentes y sus familias, incluyendo temas como salud mental, prevención de suicidio, acoso escolar y derechos sexuales alcanzando a 595 personas (más de 480 adolescentes).
  • Fortalecimiento institucional intersectorial: Se acompañó a la Mesa por la Niñez y Adolescencia de El Refugio,  elaboró su primer Plan de Acción para 2025, incluyendo actividades de sensibilización, prevención del embarazo, violencia y salud mental con el acompañamiento de Medicus Mundi Sur. Además, 15 personas integrantes de instituciones públicas fueron capacitadas en la Ley Crecer Juntos por parte de CONAPINA, fortaleciendo su conocimiento en políticas públicas para la infancia y adolescencia.

 

Un proyecto con rostro joven

Este proyecto no solo dejó indicadores cumplidos: dejó capacidades instaladas, actores fortalecidos y adolescentes empoderados. En una comunidad donde los servicios muchas veces no están adaptados a las necesidades de la juventud, este trabajo marcó la diferencia.

Se han generado cambios estructurales importantes: ha creado redes juveniles formadas, ha capacitado al personal de salud en un enfoque más humano y preventivo, y ha impulsado a instituciones locales a trabajar de forma articulada, con planes y acciones concretas.

El video resumen del proyecto recoge los testimonios y actividades realizadas, mostrando la implicación de adolescentes, promotores de salud y representantes institucionales. Es una herramienta de sensibilización y memoria viva del impacto logrado.

 

Sostenibilidad e impacto: construyendo futuro más allá del proyecto

Uno de los mayores logros de esta intervención ha sido su enfoque en la sostenibilidad. Las alianzas tejidas con el Ministerio de Salud, la Universidad de El Salvador y las instituciones integrantes de la Mesa Intersectorial de El Refugio aseguran que los contenidos, metodologías y capacidades desarrolladas durante el proyecto tendrán continuidad más allá de su finalización formal.

Su flexibilidad frente a los cambios políticos y sanitarios permitió construir un modelo adaptable, intersectorial y participativo, centrado en el fortalecimiento de los servicios públicos y la participación comunitaria. La utilización de metodologías activas, la colaboración con la universidad pública y el liderazgo de jóvenes formados como agentes de cambio garantizan que los aprendizajes continúen replicándose en el tiempo.

Además, la dotación de recursos tecnológicos —tabletas, materiales educativos digitales y memorias USB con contenidos formativos— fortalece la capacidad de las unidades de salud para seguir desarrollando actividades educativas desde una perspectiva innovadora y accesible.

El enfoque transversal de derechos humanos, equidad de género y participación juvenil permite que la comunidad, y especialmente las y los adolescentes, sigan siendo protagonistas del cambio, empoderándose para ejercer y defender su derecho a la salud y al bienestar.

Cooperar es transformar

Esta intervención se alinea plenamente con  la misión de Medicus Mundi Sur, consolidando su trayectoria en defensa del derecho a la salud, con especial énfasis en los derechos sexuales y reproductivos en contextos de vulnerabilidad, y reafirma su compromiso con la juventud como agente clave del cambio social.

Las adolescentes fueron el corazón de esta intervención. Participaron activamente en espacios seguros de aprendizaje, reflexionaron sobre sus derechos y adquirieron herramientas para construir un futuro con autonomía, salud y dignidad. Esta apuesta por la adolescencia es también una apuesta por la prevención, por el desarrollo humano y por una ciudadanía activa, crítica y comprometida.

En contextos como El Salvador y América Latina, donde hablar de salud sexual, derechos y participación juvenil todavía enfrenta resistencias, los resultados alcanzados en Atiquizaya demuestran que una cooperación sensibilizada, articulada y transformadora puede lograr cambios reales y sostenibles en las vidas de las personas.

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