#8M2026: Más feminismos que defienden la vida

El 8 de marzo vuelve a ser una fecha clave para alzar la voz frente a un contexto global marcado por el aumento de los conflictos armados, la militarización y el debilitamiento de los derechos humanos.

 

En este escenario, desde Medicus Mundi Sur reafirmamos nuestro compromiso con una cooperación internacional  que defienda, articule y sostenga la vida frente a la violencia, especialmente allí donde la violencia y la desigualdad golpean con mayor crudeza y crueldad.

Un mundo en conflicto: cuando los derechos de las mujeres están en riesgo

Vivimos un tiempo marcado por el deterioro de los espacios democráticos y del multilateralismo, atravesado por guerras, ocupaciones, autoritarismos y un modelo económico extractivista que pone en riesgo tanto la vida humana como la del planeta.

En estos escenarios, donde se entrecruzan patriarcado, racismo, neocolonialismo, capitalismo extractivo y redes de crimen organizado, las mujeres y las niñas son quienes sufren con mayor intensidad la vulneración de sus derechos: violencia sexual, desplazamientos forzados, empobrecimiento, exclusión del acceso a la salud y a los cuidados.

En territorios como Palestina, la República Democrática del Congo, Irán, México, Sudán,  Colombia, Ucrania ,los campamentos de población refugiada saharaui, …  muchas mujeres defensoras de derechos humanos sostienen la vida de sus comunidades mientras enfrentan una doble vulnerabilidad: por su labor activista y por su género;  sufriendo persecución, criminalización e incluso la muerte por su activismo como el caso de Berta Cáceres en Honduras .

Sin embargo, ellas siguen siendo  protagonistas de la resistencia y del impulso de cambios sociales que abren caminos hacia sociedades más justas e igualitarias a pesar de los ataques para silenciar su voz política y castigarlas por transgredir los roles tradicionales de género.

Avances insuficientes en un mundo desigual

A día de hoy, no podemos negar que se han producido muchos avances impulsados por los movimientos feministas y los marcos internacionales de derechos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, estos progresos siguen siendo insuficientes y desiguales  ya que no transforman las raíces coloniales, raciales y territoriales de la desigualdad, y dejan atrás a mujeres indígenas, afrodescendientes, campesinas, migrantes, racializadas y empobrecidas que continúan enfrentando las formas más extremas de violencia y exclusión.

Además asistimos a retrocesos legislativos, aplicación desigual de las leyes, violencias exacerbadas en contextos de conflicto y crisis climática,  unido a una infrafinanciación crónica del feminismo y de la cooperación internacional y aunque estas realidades no ocupen muchos titulares, sus impactos son devastadores en la vida cotidiana de millones de mujeres y niñas.

Por ello mantenemos que no hay desarrollo sin justicia de género, ni paz sin derechos humanos garantizados.

Cooperación feminista desde la responsabilidad global

Somos conscientes de los privilegios con los que gozamos en sociedades como las nuestras( en Europa  o en el Estado español);  privilegios geopolíticos, raciales y de clase que marcan profundas desigualdades en el mundo. Pero también sabemos que esos privilegios conviven hoy con un preocupante retroceso de derechos: crecen el racismo institucional, los discursos de odio y las políticas que cuestionan conquistas feministas que creíamos irreversibles.

Frente a este contexto, defendemos una cooperación internacional que no sea neutral, sino claramente comprometida con la justicia social y la igualdad. Una cooperación que teja alianzas con los movimientos de mujeres, reconozca su liderazgo y promueva modelos de salud y de cuidados basados en la equidad, la participación comunitaria y el respeto a los derechos humanos. Porque las desigualdades que afectan a la vida, la salud y la autonomía de las mujeres no entienden de fronteras y solo pueden transformarse desde una acción colectiva que conecte luchas en el Norte y en el Sur Global.

Ese es el compromiso que guía el trabajo de Medicus Mundi desde hace más de 50 años: fortalecer los sistemas públicos de salud, acompañar procesos comunitarios y defender los derechos sexuales y reproductivos como pilares esenciales para la dignidad, la justicia social y el derecho a una vida  libre de violencias.

Lo urgente: una agenda feminista para la vida

En este 8M 2026, nos unimos a las voces de otras muchas organizaciones y reivindicamos medidas urgentes para que ninguna mujer quede atrás:

  • Paz feminista y alto el fuego en todos los conflictos.
  • Presupuestos suficientes para una cooperación feminista y sostenible.
  • Sistemas públicos de cuidados que sostengan la vida.
  • Prevención y erradicación de todas las violencias machistas.
  • Justicia climática y defensa de los territorios.
  • Derechos sexuales y reproductivos garantizados.
  • Educación feminista y antirracista.
  • Datos desagregados que visibilicen desigualdades.
  • Políticas migratorias con enfoque de género y derechos humanos.
  • Coherencia interna en ONGD: igualdad, cuidados y liderazgo feminista.

Desde Medicus Mundi Sur seguiremos impulsando una cooperación feminista, transformadora y basada en derechos humanos, que promueva la paz, fortalezca los sistemas públicos de salud , promueva  la dignidad y la igualdad de todas las personas, y sitúe a las mujeres como protagonistas de procesos de cambio capaces de generar sociedades más justas, resilientes y sostenibles.

 

Este 8M, nos sumamos al manifiesto de La Coordinadora: «Más feminismos: justicia y paz frente al autoritarismo y la guerra».  Te invitamos a leerlo y unirte a las movilizaciones y actos convocados en toda España para reivindicar nuestros derechos.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Por favor, rellena los campos obligatorios (*)


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.